Es la primera pregunta que hace todo cliente y la última que responden la mayoría de las empresas de desarrollo. Entras en diez webs de software a medida y en las diez encuentras la misma respuesta: «depende, consúltanos». Es una respuesta honesta… pero inútil para planificar.
Así que vamos a hacer lo contrario: darte rangos reales del mercado español, explicarte qué mueve el precio de verdad y enseñarte a detectar un presupuesto poco serio antes de firmarlo. Es la misma conversación que tenemos en HexagonalGuru con cada cliente en la primera llamada.
La Respuesta Corta: Rangos Orientativos
Pedir «un precio para software a medida» es como preguntar cuánto cuesta una casa: depende del tamaño, la ubicación y los acabados. Pero nadie se escandaliza cuando una inmobiliaria publica rangos, así que aquí están los nuestros — orientativos, del mercado español, para equipos profesionales con procesos serios:
Los rangos son deliberadamente amplios, y aquí está la primera lección: quien te dé un precio cerrado sin una fase de descubrimiento está adivinando — y adivinar lo pagas tú después, en sobrecostes o en recortes de alcance.
Qué Mueve el Precio de Verdad
Dos proyectos que suenan idénticos («una plataforma para gestionar pedidos») pueden diferir en un factor de cinco. Estos son los multiplicadores:
- Alcance funcional. No es lo mismo «usuarios y pedidos» que eso más roles, aprobaciones, notificaciones, informes, exportaciones y una app móvil. Cada funcionalidad suma análisis, desarrollo, pruebas y documentación.
- Integraciones. Conectar con tu ERP, la pasarela de pago, el CRM o esa API del proveedor logístico «que casi funciona» suele ser la partida más subestimada. Cada integración lleva su investigación y sus casos raros.
- Migración de datos. Traer veinte años de histórico desde tres Excels y un Access es un proyecto dentro del proyecto.
- Requisitos no funcionales. Rendimiento bajo carga, alta disponibilidad, auditorías de seguridad, RGPD con datos sensibles, accesibilidad… no se ven en la demo, pero se pagan en ingeniería.
- Diseño y experiencia de usuario. Un backoffice interno funcional no cuesta lo mismo que una experiencia de usuario cuidada para un producto de cara al público.
- Plazos. «Lo necesito en dos meses» cuando lo razonable son cinco significa más gente en paralelo, más coordinación y más riesgo. La prisa se factura.
El Coste Que No Sale en el Presupuesto
El precio de construcción es solo la entrada. Presupuestar bien un proyecto de software significa mirar el coste total de propiedad (TCO):
- Mantenimiento evolutivo y correctivo: lo habitual en el sector es reservar entre un 15% y un 25% del coste inicial al año. El software que no evoluciona muere.
- Infraestructura: servidores, bases de datos, CDN, monitorización, copias de seguridad. Desde decenas hasta miles de euros al mes según la escala.
- Licencias y servicios de terceros: pasarela de pago, envío de emails, mapas, SMS… pequeñas cuotas que suman.
- Tu propio tiempo: alguien de tu equipo tendrá que participar: validar funcionalidades, dar feedback, tomar decisiones. Es coste, aunque no venga en factura.
Cómo Se Construye un Presupuesto Serio
Un presupuesto profesional no es una cifra en un PDF: es el resultado de un proceso. Así lo hacemos nosotros y así debería hacerlo cualquier proveedor con el que hables:
- Descubrimiento. Entender el negocio, los usuarios y el problema real antes de hablar de soluciones. Aquí se detecta que «quiero una app» en realidad significa «quiero que mis técnicos dejen de usar WhatsApp para las incidencias».
- Definición de alcance. Qué entra y — igual de importante — qué no entra en esta fase. Todo por escrito.
- Estimación por fases. Desglose por módulos o entregas, no un único número mágico. Así puedes priorizar, recortar o empezar por un MVP.
- Propuesta con supuestos explícitos. Qué incluye, qué excluye, qué depende de terceros y qué pasa cuando algo cambia (porque algo siempre cambia).
Señales de Alarma en un Presupuesto
- Precio cerrado sin preguntas. Si no te han hecho veinte preguntas incómodas, no saben lo que van a construir.
- Una sola cifra sin desglose. Sin partidas no hay forma de comparar ni de recortar.
- Todo incluido, todo perfecto. Los proyectos reales tienen riesgos; si el presupuesto no menciona ninguno, aparecerán luego como «imprevistos facturables».
- Plazos irrisorios. «Tu plataforma completa en tres semanas» significa que se empieza rápido… y se entrega tarde.
- Sin fase de descubrimiento o con un descubrimiento «gratis» que es solo una reunión comercial disfrazada.
- El precio sospechosamente bajo. La diferencia entre el presupuesto más barato y el segundo suele acabar pagándose con creces: en recortes de calidad, en plantillas disfrazadas de a medida o en abandonos a mitad de proyecto.
Cómo Comparar Dos Presupuestos
No compares el número final: compara el contenido. Un presupuesto 40% más barato que excluye migración de datos, pruebas y diseño es en realidad más caro. Pregunta a cada proveedor: ¿qué incluye exactamente? ¿qué pasa cuando pida un cambio a mitad? ¿quién será el equipo real, no el comercial? ¿puedo hablar con un cliente anterior? Las respuestas comparan mejor que las cifras.
En Resumen
El software a medida cuesta lo que cuesta construirlo bien: desde unos pocos miles de euros para una web seria hasta seis cifras para plataformas complejas. La diferencia entre una buena y una mala experiencia no suele estar en el precio, sino en el proceso: descubrimiento honesto, alcance por escrito, estimación desglosada y supuestos explícitos. Desconfía de quien te dé un número sin preguntar — y también del que nunca te dé uno.
Si tienes un proyecto en mente y quieres un número de verdad, escríbenos: primera conversación sin compromiso, y si encajamos, un presupuesto desglosado con todos los supuestos sobre la mesa. Cuéntanos tu proyecto →
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